La historia de los Gigantes de Leganés

Leganés ha contado históricamente con una gran tradición de gigantes y cabezudos que, sin embargo, fue perdiendo protagonismo a partir de los años 60. La historia de los nuevos gigantes de Leganés se remonta al año 2001 cuando, a raíz de una idea de los técnicos de la entonces Concejalía de Festejos, el Ayuntamiento de Leganés decidió recuperar la compañía gigantera de la ciudad.

Para construirlos se quisieron representar los hechos más significativos de la localidad, por lo que fue necesario recurrir a los datos y documentos históricos que se encontraban en los diferentes archivos municipales y contar con los testimonios de los vecinos y vecinas más longevos que habían disfrutado de las celebraciones de gigantes y cabezudos en el pasado. Tras un tiempo de documentación, el artista y constructor local Miguel Ángel Menchero se encargó de llevarlos a la realidad empleando fibra de vidrio y aluminio, costando dos millones de las antiguas pesetas. Nacieron así los seis gigantes leganenses: Gaya la Dragona y sus dos hijos, los gigantillos Cronos y Océano, el Marqués de Leganés, el príncipe Leovigildo ‘El Decapitado de Butarque’ y Jeromín.

Esta es la historia detrás de cada uno de ellos:

  • Gaya nació en las profundidades de la Laguna de Maripascuala y es la madre de todos los gigantes. Sobre una de sus manos lleva la bola del mundo. Destaca por su cola trasera y la lengua que sale de su boca. Mide 3,68 metros y pesa 52 kilos.
  • Cronos y Océanos son los hijos de Gaya. Son gigantillos con brazos flexibles y representan a dos titanes responsables del agua y de la tierra.
  • Leovigildo es el príncipe de la comunidad visigótica que estuvo instalada en las tierras de Butarque y que según los datos históricos murió decapitado. Es uno de los gigantes más llamativos ya que no tiene cabeza sobre los hombros y la lleva en su mano derecha. Mide 3,05 centímetros y pesa 40 kilos.
  • El Marqués de Leganés, don Diego, gobernó nuestra ciudad en el siglo XVII. Lleva espada al cinto y las llaves de Leganés en la mano. Su enorme cabeza nos mira desde sus 4,05 metros Pesa 60 kilos.
  • Jeromín es el hijo secreto del emperador Carlos V, que vivió una infancia feliz en las calles y campos de Leganés. Luce espada y vestido de noble. Mide 3,77 metros y pesa 50 kilos.

Alrededor de cada gigante van tres o cuatro voluntarios que se relevan para soportarlo cada diez minutos o al final de cada música, que siempre es medieval (los gigantes y cabezudos se conocen en España desde el siglo XIV, cuando estaban asociados inicialmente a la participación de los gremios en los desfiles del Corpus).

Terminamos con la bonita fábula que Ramón Álvarez, un vecino de Leganés, creó para narrar la historia de los gigantes leganenses:Leyenda de los Gigantes de Leganés

Cuenta una leyenda que una noche los Gigantes despertaron a los niños y les contaron la fantástica historia de una estrella roja que explotó en el cielo hace muchos millones de años provocando la desaparición de casi todos los animales del planeta.

Solo se salvó un huevo en las orillas de un cálido mar donde hoy está la Laguna de Maripascuala. Era el huevo del que nacería Gaya, la dragona que aprendió a leer el futuro y enseñó a sus hijos, los Titanes de Polvoranca, una triste verdad “En el futuro una nueva especie la Tierra dominará. Los humanos reinarán y la vida en peligro otra vez estará”.

Pasaron los días, los años, los siglos y los milenios. Aparecimos, por fin, los seres humanos. Gaya se retiró a su cueva para descansar y dejó a sus hijos al cuidado de la Tierra.

Cronos y Océano se mezclaron con los humanos que llegaron al valle de la Terraza del Manzanares, creando una raza de GIGANTES-HUMANOS que pobló las zonas de Butarque. Convivieron en secreto con todas las civilizaciones que pasaron por nuestras tierras: celtas, carpetanos, romanos, visigodos. Fundaron Polvoranca y Leganés. Algunos de los personajes de nuestra pequeña o gran historia fueron gigantes, descendientes de Gaya. De unos nos hablan los libros. Otros fueron olvidados. Hay historias que solo tienen sentido cuando descubrimos su secreto. Leovigildo el Decapitado, El Marqués de Leganés, Jeromín…
Cuando en el cielo más brillan las estrellas de la constelación del Dragón los Gigantes salen a la calle para celebrar con nosotros una nueva época y recordarnos su secreto: Todos podemos ser Gigantes si deseamos un mundo mejor.

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